Ashtanga Yoga

La práctica de Ahstanga Yoga aumenta la capacidad de concentración, la vitalidad y la energía, con lo que se logra un estado físico y mental saludable y despierto.

El Ashtanga Yoga se puede practicar con cualquier edad y condición física.

Los cambios que la práctica provoca en el cuerpo y la mente son inmediatos si es continuada (se recomienda empezar con un mínimo de dos sesiones a la semana). Los más rápidamente detectables son los físicos: el cuerpo se estiliza y muscula ligeramente.

Esta práctica produce calor interno y abundante sudoración, y es una de las técnicas de Yoga más intensas. El calor purifica los músculos y los órganos, elimina toxinas y permite que el cuerpo se reconstituya.

Esta práctica no necesita que el alumno sea flexible, se adapta individualmente a las capacidades y necesidades de cada uno, y está recomendado para quienes deseen bajar de peso y aumentar su fuerza y elasticidad.

Ayuda a liberar tensiones, a relajar la mente, reduce el estrés y equilibra el metabolismo, mejorando notablemente el proceso digestivo, el estreñimiento, la circulación y la conciliación del sueño. Con el tiempo, se deshacen bloqueos emocionales e incluso se llega a observar los procesos mentales desde el desapego, sin juzgarlos ni identificarse con ellos.

Cómo es una sesión?

El alumno que se inicia en Ashtanga no tiene por qué haber practicado yoga antes ni poseer habilidades específicas. Las sesiones pueden ser guiadas (el profesor explica la secuencia) o, cuando se conocen las posturas, de estilo Mysore (el alumno practica a su ritmo y el profesor le corrige). En cualquiera de las dos formas, la estructura de la práctica siempre es la misma: se repite una misma secuencia de asanas y, a medida que la práctica progresa, el profesor añade nuevas posturas. Cada asana prepara para la siguiente: desarrolla la fuerza, la elasticidad y el equilibrio necesarios para continuar.

La sesión se inicia diciendo un mantra en sánscrito que expresa el deseo de salud y prosperidad; siguen los Saludos al Sol que ayudan a calentar y purificar el cuerpo; las posturas de pie, que proporcionan resistencia y estabilidad; las posturas sentadas, que intensifican y tonifican la práctica; y las finales, que se utilizan para recuperar el equilibrio y la armonía. Es recomendable relajarse un mínimo de 10 minutos después de la práctica para asimilar sus beneficios.

Aparte del Vinyasa –unión de respiración y movimiento– los principios esenciales del ashtanga son la combinación de la respiración sosegada y regular (ujjayi) con las contracciones musculares del abdomen y suelo pélvico (bandas), y el punto de enfoque fijo de la mirada (drishti). Conocer la serie, sin tener que seguir al profesor o que pensar qué postura sigue, permite concentrarse en el sonido rítmico y regular de la respiración, lo que automáticamente tranquiliza la mente y paraliza los pensamientos continuos que vienen a la cabeza y que, por lo general, constituyen la causa más frecuente de estrés. Con la práctica regular del ashtanga yoga se logran eliminar tensiones internas y externas, concentrar la atención en el ahora, y conseguir así hacer realidad el tan difícil "vivir y disfrutar el momento".

Primera Serie


Consultas: (0280) 4564821 // info@madrynyoga.com

Comenzá ahora mismo tus prácticas de Yoga en el horario que quieras Formulario Consulta
Todas la etapas de mi carrera formaron mi perfil profesional. Hoy priorizo la concientización de trabajar cuerpo y mente desde el respeto, la comunicación directa y personal con cada alumno, la búsqueda del bienestar.

Profesora de Gimnasia - Instructora de Gimnasia Pre y Post Parto - Instructora Yoga Prenatal - Practicante de Ashtanga Vinyasa Yoga desde 2008 - Instructora Hatha Yoga - Instructora de Pilates Mat - Instructora de Ejercicios Hipopresivos Estáticos y Dinámicos.

+54 9 280 4564821